La situación límite del comercio al por menor necesita de forma urgente incentivos para seguir adelante.

La dura situación que atraviesa el pequeño comercio se refleja en los 19.000 establecimientos que han cesado su actividad el último año.

Asociaciones y representantes del sector denuncian la inactividad del Gobierno ante esta situación. Un hecho que se ceba fundamentalmente con los trabajadores autónomos. Lo que se solicita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo es que tome cartas en el asunto. Que busque medidas que alivien la nefasta situación del sector.

Las propuestas planteadas buscan encontrar incentivos al consumo en estos sectores, a través de bonificaciones fiscales y otros mecanismos. El resultado podría incrementar la facturación de los pequeños comercios. Estas medidas podrían ser la tabla de salvación de muchos negocios.

La propuesta de Eduardo Abad, presidente de UPTA se resume en: “debemos adoptar medidas que frenen la incesante pérdida de pequeños establecimientos, el comercio se muere lentamente, solo a través de la digitalización y la formación, los autónomos podrán adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y ser más competitivos, miles de familias dependen de ello, tenemos que ayudarles o en 2023 cerrarán otros 20.000”.

Una situación muy grave para el comercio pequeño

La situación es muy complicada y parece no tener freno. Los datos demuestran que mientras el consumo en España en grandes superficies se ha incrementado en un 3%, los comercios de pequeño tamaño han perdido casi un 8% de cuota de mercado en dos años.

Los pequeños establecimientos no pueden hacer frente a esta situación.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el comercio minorista registró en noviembre de 2022 un descenso de sus ventas del 0,8% comparándolo con el mismo mes de 2021. Esto supone 2,3 puntos por debajo a la del mes anterior. Con esta cifra las ventas del comercio minorista retornaron a tasas negativas tras encadenar tres meses consecutivos de tasas interanuales positivas.

Si nos fijamos en las cifras salta la alarma. En 2019, se cuantificaban 460.000 comercios minoristas. Dos años más tarde esa cifra se había reducido a 428.000 establecimientos. Se habían perdido 32.000 negocios. Esta cifra no ha parado de crecer, y en 2022 se volvieron a cerrar 13.000 negocios minoristas.

Las estimaciones para 2023 no son alentadoras. Se prevé que durante los próximos 12 meses haya 15.000 pequeños comercios que no vuelvan a levantar la persiana.

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