Las medidas establecidas para ahorrar energía no afectarán por igual a todos los negocios.

Con la entrada en vigor de las medidas aplicadas por el Gobierno con el fin de lograr un ahorro energético se ha visto claramente que no se pueden aplicar de forma uniforme dependiendo del sector o la actividad de las empresas. Por ese motivo, se establece cierta flexibilidad a la hora de aplicar la nueva medida.

La actividad económica y el trabajo desempeñado serán las pautas que marcarán cómo aplicar las restricciones en los distintos ámbitos. Esto afectará en gran medida a muchos trabajadores autónomos.

Desde que el Gobierno hiciera pública su intención de reducir el consumo energético a través de las medidas que han empezado a aplicarse esta misma semana, comerciantes y hosteleros denunciaron los perjuicios que esta decisión podía acarrear a sus establecimientos. La reducción de uso del aire acondicionado, o la dificultad en la conservación del género ahuyentará a la clientela. El sector reclama una revisión de las medidas en este ámbito empresarial.

Con esta llamada de atención, Teresa Rivera, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, amplió el margen de las medidas inicialmente decretadas para que aquellos comercios, restaurantes o bares que lo necesitaran en virtud de su actividad, podrían reducir la temperatura hasta los 25 grados. Y aunque no parece ser una decisión del todo satisfactoria, son muchos los establecimientos que lo agradecen, especialmente en el sector de la alimentación, donde la refrigeración es absolutamente prioritaria.

La diferencia se marcará cuando se trate de un trabajo sedentario o activo. Es este caso si la actividad es sedentaria, tipo trabajo de oficina, la temperatura deberá estar entre 17ºC y 27ºC. Si la actividad se considera ligera (restaurante, taller mecánico, cocina), entonces el rango de temperatura se establecerá entre 14ºC y 25ªC.

La inversión que implica la medida
Otro de los problemas que implica esta medida es la inversión que deberán hacer muchos empresarios en sus comercios, ya que la nueva medida implica disponer de una puerta que se cierre automáticamente. Este nuevo gasto no resulta fácil de asumir en la mayoría de los casos de pequeños establecimientos y comercios. Todos estos gastos extras no hacen sino machacar las cuentas de las pymes, sobre todo en un momento en el que la situación financiera de muchas de ellas pende de un hilo.

Los hosteleros se declaran hartos de continuar invirtiendo en gastos continuos, ya que durante la pandemia tuvieron que tomar medidas en sus locales para ventilarlos y evitar contagios.

 

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies