Con la entrada en vigor de la nueva reforma laboral recopilamos los tipos de contratos que las empresas podrán realizar.

Las novedades en los tipos de contratos para 2022 tras la nueva reforma laboral son los siguientes:

Contrato temporal

Actualmente el contrato de trabajo de duración determinada sólo podrá celebrarse por circunstancias de la producción o por sustitución de la persona trabajadora. Para justificar esta casusa será necesario que se especifiquen con precisión en el contrato la causa habilitante de la contratación temporal, las circunstancias concretas que la justifican, y su conexión con la duración prevista.

Lo que se pretende es que este tipo de contrato, que ha sido muy habitual hasta este momento, se convierta en algo excepcional sólo cuando haya una circunstancia de un incremento de producción ocasional, o cubrir puestos de trabajo en caso de vacaciones de la plantilla.

Nunca sobrepasaría un periodo superior a seis meses, y por convenio colectivo sectorial se podrá ampliar como máximo su duración a un año.

Si se acude a esta tipología de contrato siempre debe ser en situaciones ocasionales por un tiempo de duración limitado con un máximo de noventa días en el año natural.

Contrato de sustitución

Este tipo de contrato se podrá aplicar en caso de necesidad de sustituir a un empleado por un periodo determinado, al que además habrá que dejar reservado su puesto de trabajo. En el contrato se debe especificar el nombre del empleado sustituido, así como la causa de la sustitución.

Conversión a contrato indefinido

Aquellos trabajadores que superen los límites del contrato temporal adquirirán la condición de empleados fijos. Del mismo modo les ocurrirá a aquellos que siendo personal temporal no hubieran sido dados de alta en la Seguridad Social una vez transcurrido un plazo igual al que legalmente se hubiera podido fijar para el periodo de prueba.

Otra de las premisas de los nuevos contratos indefinidos es que se aplicarán a los empleados que en un periodo de veinticuatro meses hubieran estado contratados durante un plazo superior a dieciocho meses, con o sin solución de continuidad, para el mismo o diferente puesto de trabajo con la misma empresa o grupo de empresas, mediante dos o más contratos por circunstancias de la producción, sea directamente o a través de su puesta a disposición por empresas de trabajo temporal.

Contrato fijo-discontinuo

Las personas trabajadoras fijas-discontinuas tienen derecho a que su antigüedad se calcule teniendo en cuenta toda la duración de la relación laboral y no el tiempo de servicios prestados, con la excepción de aquellas condiciones que exijan otro tratamiento y siempre que responda a criterios de objetividad, proporcionalidad y transparencia.

Hasta ahora la antigüedad se calculaba por el tiempo efectivamente trabajado.

Contratos de formación

Esta modalidad, que es nueva, recoge un contrato de formación en alternancia, que pretende compatibilizar la actividad laboral retribuida con los procesos de formación profesional o los estudios universitarios.

Los contratados en este caso deben ser menores de 30 años, durante un tiempo máximo de dos años. Su jornada no podrá ser superior al 65% en el primer año, y al 85% en el segundo. La retribución que recibirán por ello estará adaptada al convenio, y no podrá bajar del 60% el primer año y del 75% el segundo.

La segunda modalidad es el contrato formativo para la obtención de la práctica profesional adecuada al correspondiente nivel de estudios. La duración de este contrato no podrá ser inferior a seis meses ni superar el año.

Los cambios en los contratos tienen una moratoria de tres meses desde la publicación en el BOE, por lo que entrarían en vigor el 30 de marzo de 2022.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies