Entrevista a Doña AMAYA MENDIKOETXEA, Rectora Magnífica de la Universidad Autónoma de Madrid

El pasado mes de mayo Amaya Mendikoetxea tomó posesión del cargo de rectora de la Universidad Autónoma de Madrid. Después de siete meses al frente de la UAM, la entrevistamos para conocer su opinión sobre diferentes aspectos de la educación universitaria y los retos que busca lograr durante su mandato.

El 13 de mayo tomó posesión de su cargo ¿en algún momento pasó por su mente llegar a convertirse en rectora de la UAM?
La verdad es que cuando me incorporé como profesora a la Universidad Autónoma de Madrid, hace ya casi 30 años, no me imaginaba que mi carrera se desarrollaría en el ámbito de la gestión. Sin embargo, esta universidad me ha permitido crecer y vivir mi profesión con plena dedicación en sus diferentes facetas: docencia, investigación y gestión. En este último ámbito he sido anteriormente vicedecana y vicerrectora y, ahora, como rectora, soy heredera del trabajo de un impresionante grupo de rectores que a lo largo de 50 años han convertido a la UAM en un referente nacional e internacional. Yo he asumido esta responsabilidad con orgullo y enorme entusiasmo, con el objetivo de seguir construyendo una universidad de excelencia en el contexto actual.

¿Cuál es el mayor reto que tiene por delante como rectora?
A largo plazo, mi mayor reto es transformar la universidad para que esté más preparada para dar respuesta a los grandes retos de la sociedad. Y en este momento, de forma muy prioritaria, el objetivo es aprovechar al máximo los fondos europeos. Para ello, hemos creado ya una Comisión de Coordinación de Acciones para los Planes de Recuperación Económica, con el fin de identificar las oportunidades que nos brindan y poder presentar proyectos en las distintas convocatorias.

¿Son suficientes los recursos económicos destinados a la formación pública?
La respuesta es un rotundo NO. La investigación de calidad e internacionalmente competitiva no se improvisa. Para poder seguir siendo un referente en investigación necesitamos un marco estable de financiación que permita renovar y reforzar nuestras plantillas tanto en PDI como en PAS, mejorar nuestras instalaciones, dotar nuestros laboratorios del equipamiento necesario y seguir compitiendo en la atracción de talento. Sin una financiación adecuada no existe verdadera autonomía universitaria. Desde CRUE llevamos tiempo reclamando un marco estatal de financiación que permita planes plurianuales con dos componentes: una financiación base para cubrir los costes estructurales y una financiación adicional por objetivos.

¿Qué diferencia a la UAM del resto de universidades españolas?
Una de las fortalezas más destacadas de la UAM es su potente combinación de docencia e investigación. La concentración de talento investigador y de innovación que tenemos en este campus es una de las más importantes de España y Europa. Nuestros estudiantes reciben formación de la mano de prestigiosos investigadores que compaginan la docencia con el trabajo directo en estudios muy ligados a los retos actuales de la sociedad. También tenemos un fuerte compromiso con la diversidad y la plena inclusión, que se traduce en programas específicos de atención a la discapacidad para garantizar la igualdad de oportunidades de todos los estudiantes, y la cooperación en el ámbito nacional e internacional. Pero creemos que, más allá de la adquisición de conocimiento y la capacitación profesional, el paso por la universidad es una etapa de formación y desarrollo personal, de conexión con personas de otras culturas y territorios. Por eso, en la UAM queremos que nuestros estudiantes puedan vivir una experiencia universitaria completa dentro del propio campus, con bibliotecas, instalaciones deportivas, museos, actividades culturales, servicio de idiomas y programas de voluntariado.

La universidad no sólo te dota de conocimientos, habilidades y capacidades que pueden favorecer tu inserción laboral, sino que te forma como persona, te dota de pensamiento crítico y capacidad de análisis

En su discurso de toma de posesión mencionó que la universidad debe ser útil, ¿qué es lo quiso transmitir con dicha afirmación?
En la sociedad actual a menudo se entiende la utilidad en un sentido estrecho –utilidad práctica, inmediata, a menudo asociada con la ciencia aplicada y la tecnología y las competencias que se consideran cruciales para la prosperidad económica. Pero cuando hablamos de la universidad yo entiendo esa utilidad en un sentido amplio, como la necesidad de avanzar respuestas a los desafíos sociales, económicos y científicos. No quiero decir que las universidades deban vivir al margen de los retos y necesidades de las sociedades a las que sirven, pero tengo claro que tampoco son hipermercados que venden productos empaquetados a sus clientes (el estado, las empresas o los estudiantes), cuyo valor se define por la ley de la oferta y la demanda. En mi opinión, si en algo son útiles las universidades es en ayudar a proporcionar una visión coherente del mundo y de la condición humana y en prepararnos para lo que en el futuro será útil, fomentando la creatividad y el pensamiento libre.

Además de la parte académica, la UAM dedica, entre sus funciones, una vertiente muy importante a la investigación y desarrollo, que quizá sea la más desconocida. ¿En qué consiste esta labor?
No concibo la universidad sin investigación; alrededor del 70 por ciento de la investigación que se hace en España se desarrolla en la universidad y la UAM es particularmente intensiva en investigación.  Esta investigación se desarrolla a través de los grupos de investigación y en los institutos propios y mixtos con el CSIC. Uno de los ejemplos más claros de esta decidida apuesta por la investigación es la estrecha colaboración que mantenemos con el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Esta alianza se inició en el mismo momento de la fundación de esta universidad y ha tenido una enorme importancia en la definición de nuestro modelo docente. Junto con el CSIC, la UAM conformó primeros Campus de Excelencia Internacional de nuestro país.   En la UAM se desarrolla tanto ciencia básica como aplicada.  En varias disciplinas figuramos entre las 100 ó 200 universidades mejores del mundo.  La investigación es la base del desarrollo de un país y por lo tanto una de las mayores aportaciones de la universidad a la sociedad.  Es, además, una fuente fundamental de captación de recursos competitivos a nuestros presupuestos.  Alrededor de un tercio de nuestro presupuesto se debe a recursos captados por nuestros investigadores.

Usted es firme defensora de los estudios superiores, ¿qué les diría a aquellos que los infravaloran alegando que el panorama laboral no abre puertas a pesar de la preparación universitaria?
Hay numerosos estudios que demuestran que quienes cuentan con formación universitaria tienen más y mejores oportunidades de trabajo y de ascenso social. Y lo que es incluso más importante, la universidad no solo te dota de conocimientos, habilidades y capacidades que pueden favorecer tu inserción laboral, sino que te forma como persona, te dota de pensamiento crítico y capacidad de análisis. Pero creo que la importancia de la educación superior no se limita a cada persona a título individual; también marca diferencias fundamentales para la economía, a través de la innovación y la capacitación laboral en habilidades de nivel superior; y para la sociedad en su conjunto, mediante el aumento del conocimiento, y su contribución a la igualdad y la cohesión social.

La concentración de talento investigador y de innovación que tenemos en este campus es una de las más importantes de España y Europa

¿Cómo ha afectado la pandemia al sistema educativo desde que dio comienzo la crisis sanitaria?
La pandemia nos ha obligado a rediseñar nuestro modelo de enseñanza de la noche a la mañana. En un tiempo récord, tuvimos que adaptarnos para pasar de una docencia 100% presencial a una docencia ‘online’ de emergencia. Creo que lo hicimos con un éxito notable, como ha demostrado un riguroso estudio realizado recientemente por la Fundación para el Conocimiento Madri+d. Este informe de Buenas prácticas docentes en periodo COVID-19 es una lectura muy recomendable, porque no solo analiza el sobresaliente esfuerzo que se llevó a cabo para mantener abierto el sistema universitario –con formación intensiva en metodologías docentes y en herramientas y competencias digitales, por ejemplo–, sino que recoge también muchas actuaciones que se pusieron en marcha y que han permitido mejorar la calidad de la enseñanza. La consecuencia de ese esfuerzo, que hay que agradecer a toda la comunidad universitaria, es que hoy somos más versátiles y más digitales; más flexibles en los tiempos, calendarios y procedimientos administrativos. Eso sí, sin dejar de apostar por la presencialidad, que es el pilar esencial de nuestro modelo docente e investigador.

Actualmente es la única mujer rectora de toda la Comunidad de Madrid, y la segunda en ocupar el puesto en la UAM, ¿por qué cree que no hay más mujeres que desempeñen este cargo?
Soy la única rectora de las universidades públicas de Madrid, sí, pero no seré la última.  Como decía antes, el avance es imparable. Creo que en muchos ámbitos de nuestra sociedad las mujeres seguimos teniendo más dificultad para demostrar nuestra valía; una dificultad que, en ocasiones, proviene incluso de nosotras mismas, porque somos las primeras que nos planteamos demasiado nuestras capacidades para el reto que queremos afrontar. Dicho esto, creo que hemos avanzado mucho. En el caso particular de la UAM, que es el que mejor conozco, en estas últimas elecciones se ha producido un avance muy significativo, porque dos de los cuatro candidatos éramos mujeres. Lo mismo sucede con los decanatos, donde ahora vemos que hay muchas decanas y vicedecanas. Por lo tanto, aunque es evidente que aún queda mucho camino por recorrer, me gustaría destacar que se están dando pasos muy importantes, tanto en el entorno universitario como en el conjunto de la sociedad. El techo de cristal se irá reduciendo; del impulso de toda la sociedad depende que el proceso sea lo más rápido posible.

Aseyacovi está unida a la UAM a través de la Asociación para el Fomento de la Innovación en Madrid Norte, InNorMadrid, con el fin de potenciar la actividad de I+D+i especialmente en las PYMES, mediante la transferencia de conocimiento de la universidad hacia la empresa. ¿Qué importancia le da a este tipo de alianzas?
Para nosotros estas alianzas son cruciales, porque estamos convencidos de que la generación y transmisión del conocimiento desde la Universidad a la sociedad tiene un importante impacto socioeconómico en el entorno y proporciona indudables beneficios y progreso. Esta misión que la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación atribuye a las universidades está muy consolidada en la UAM, con una participación muy activa del personal docente e investigador y con estructuras jurídicas y de gestión maduras y efectivas. Innormadrid es precisamente uno de los mejores exponentes de la importancia que le damos a esta colaboración.

¿Cómo es la universidad en la que usted empieza a ejercer como rectora, y cómo le gustaría que fuera cuando finalizara su mandato?
La UAM es hoy es una universidad pública de referencia nacional e internacional que combina enseñanza de calidad, investigación intensiva y una elevada inserción laboral, según reconocen diversos rankings internacionales, pero tiene graves problemas, que comparte con el sistema público español en su conjunto en cuanto a financiación, conformación de las plantillas, una oferta académica que no responde del todo a lo que demanda la sociedad y una gestión que a veces resulta poco ágil y excesivamente rígida.  Esos son los aspectos en los que hay que incidir y para ello se nos abre un escenario de oportunidades a través de los fondos europeos de recuperación.
Tenemos un fuerte compromiso con el entorno social, cultural y económico, además de una declarada vocación internacional. Me gustaría seguir reforzando estas cualidades y avanzar hacia una universidad más moderna y digitalizada, más dinámica, internacional y abierta. También quiero dar un impulso a la investigación interdisciplinar, intensificando la colaboración entre disciplinas de Ciencias y Humanidades. Tras la crisis desencadenada por la pandemia del coronavirus tenemos ante nosotros la tarea de proteger a los más vulnerables con un escudo social adecuado y usando la tecnología como antídoto frente a los desafíos medioambientales. En esa tarea necesitaremos tecnólogos y científicos, sin duda, pero también expertos en Humanidades y Ciencias Sociales. Estas disciplinas son cruciales para ayudarnos a entender la complejidad del mundo en el que vivimos.

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