Cinco son las grandes amenazas que debe afrontar nuestra economía si quiere salir bien parada este año.

Tras la debacle de la pandemia, 2021 parecía ser el gran año de la recuperación económica de las empresas, sin embargo, a fin de año, los malos resultados a nivel sanitario, y los vaivenes que se reflejan a la hora de que el tejido empresarial hagan caja, España parece no haber conseguido los objetivos planteados.
Con la llegada de 2022 y una situación diferente a la de hace 12 meses, las grandes amenazas contra las que la economía española debe luchar son:

El fantasma de los contagios
La variante Ómicron ya es la dominante, y su ferocidad hace que golpeé más fuertemente que las variantes anteriores. Esto afecta directamente a la economía en diferentes sentidos: cierre de fronteras, limitaciones de aforos, retracción del gasto, etc.

España es especialmente castigada porque su economía depende en gran medida del turismo, ya que el PIB nacional supone un 12% de este sector. La alerta roja ha saltado en nuestro país.

Objetivo: las reformas estructurales
Es probable que en los próximos meses el BCE deje de comprar deuda pública española tal y como ha hecho hasta ahora, y cuando eso ocurra tendrá que financiarla a través de los mercados, y estos pueden desconfiar de la gestión del Gobierno si éste no acomete las reformas estructurales que pide la Comisión Europea, como la del mercado laboral o la de las pensiones.

Ahí llega el gran problema, ya que esas medidas suelen ser muy impopulares, pero su reforma es prioritaria de cara a presentar solidez económica para financiarse en los mercados.

Desbordamiento de la inflación
Parece que los precios no encuentran límite y empobrecen día a día a los ciudadanos, lo que se traduce en un altísimo riesgo si no se pone freno. La solicitud de mayores sueldos es la consecuencia lógica a la que conduce esta situación, lo que a su vez nos llevaría a un aumento de tipos de interés.

El problema del desabastecimiento
El desabastecimiento ya se ha convertido en un problema obvio. Las compras de artículos como videoconsolas, electrodomésticos o vehículos se suman a una lista de espera ya que los productos no están llegando a nuestro país y su escasez se ha hecho patente.

Este hecho también perjudica a la economía nacional, ya que las roturas de cadenas globales de suministros afectan a nuestro PIB.

La distribución de los fondos europeos
La mala praxis en la distribución de las ayudas europeas parece sobrevolar muy cerca. Los problemas no son nuevos: falta de información, ayudas mal dirigidas, tramitaciones administrativas complicadas que derivan en una mala gestión que finaliza por no contar con los recursos necesarios para esa burocracia, y que al final derivan en que los fondos no llegan a quien los necesita. La mala ejecución hace incluso que las ayudas que llegan no se gasten a tiempo.

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