Miguel Garrido, presidente de CEIM, fue el invitado al Desayuno de Trabajo que Aseyacovi celebró el 14 de mayo. Bajo su visión los asistentes hicieron un recorrido desde que comenzó la crisis sanitaria hasta el futuro empresarial que nos espera de camino a la recuperación económica.

Tras 14 meses de pandemia, con la caída de toda la actividad empresarial, nadie, ni los más pesimistas pudieron llegar a imaginar el alcance de esta debacle, ni en la profundidad, ni en el tiempo. Ahora, visto con perspectiva, fue un error de cálculo, pero que ha sido así debido a que no había precedentes anteriores para poder haber imaginado hasta dónde hemos llegado.

Era impensable que esto nos hubiera afectado como lo ha hecho. Si al principio de la crisis pudiéramos haber imaginado cómo iban a sucederse los acontecimientos, muchos empresarios hubieran tomado algunas decisiones muy distintas a las ejecutadas en su momento. Posiblemente muchos no habrían acudido a las medidas coyunturales que han supuesto un salvavidas para las empresas, pero que ha cambio los han metido en una jaula de la que es difícil salir, como es el caso de los ERTES o los aplazamientos fiscales.

Tras un repaso por los inicios de la crisis, Miguel Garrido reconoció que la Administración pública no estuvo a la altura para afrontar la dificultad del golpe que se nos venía encima. Faltaron mecanismos y herramientas para poder actuar de manera rápida y eficaz.

Una situación excepcional

Pasado el primer momento el tejido empresarial intentó calcular los daños que se aventuraban y buscaron la forma de evitar el colapso.

Uno de los graves problemas que destacó Garrido durante su intervención, es que en España no ha habido una política fiscal incentivadora para abordar la situación.

En el ámbito financiero sí hubo una importante inyección de liquidez gracias a los créditos ICO para intentar que no colapsara el sistema, y no se rompiera la cadena de pagos, que se trató de que llegaran por igual a todas las empresas. Esta buena actuación permitió a muchas empresas poder sobrevivir este tiempo, lo que, sumado a la ampliación del periodo de carencia, ha podido dar un pequeño respiro a muchos. El problema será cuando haya que enfrentarse a la devolución de estos recursos, ya que la situación continúa siendo muy complicada y no será fácil encarar esos préstamos. Los niveles de actividad previos a la crisis no se han alcanzado ni de cerca. Estas herramientas, según el presidente de CEIM, no pueden ser consideradas como ayudas, sino como un instrumento útil para no cesar la actividad, pero no son a fondo perdido.

En el ámbito laboral, al pararse la actividad por completo, al principio de la pandemia, se habilitaron la figura de los ERTES, de esa manera se consiguió que las empresas no despidieran a los empleados y fueran exoneradas, en según qué casos, del pago a la Seguridad Social. Lo que ocurre es que estos mecanismos estaban pensados para unos meses, pero debido a la duración del problema a tan largo plazo, la reinserción de las plantillas será complicada, ya que la realidad es que, cuando esto acabe, la actividad no volverá al 100% como antes de la crisis de la COVID-19.

Y ahora ¿qué nos espera?

El panorama no es demasiado alentador, ya que, entre los ICOS, los ERTES y la regulación concursal, Garrido define el momento actual como una realidad disfrazada. El miedo es que nos dirigimos hacia un otoño donde la actividad puede empezar a recuperarse, pero muchísimas empresas no logren sobrevivir y acaben desapareciendo porque el sistema les ha condenado a una inviabilidad.

Garrido también destacó el papel de la labor de las asociaciones empresariales y su esfuerzo durante este periodo tan difícil. A nivel local han podido ayudar en gran medida, gracias a su actividad constante y su papel como intermediarios para poder resolver situaciones que se sucedían a diario con el cambio de las normativas ininterrumpidamente. La comunicación con los asociados ha jugado un papel fundamental para poder estar al corriente de lo que estaba sucediendo y los protocolos a seguir.

Lo que necesitan los empresarios a partir de ahora

A partir de este punto, en el que la crisis sanitaria parece remitir, hacen falta medidas para acelerar el proceso de recuperación en los que tendrán mucho que ver los Fondos Europeos. Desde CEIM han creado una Oficina Técnica gratuita con expertos en el tema al servicio de los empresarios para tenerlos al tanto de toda la información disponible al respecto y las posibles ventajas y opciones. La llegada de los fondos será muy importante, ya que hará que el tejido empresarial retome la actividad previa a la pandemia y sea más competitivo teniendo garantía de futuro.

En cuanto a las ayudas, desde CEIM tienen claro es que éstas son más necesarias que nunca y resaltó que la Comunidad de Madrid tiene las suyas disponibles.

Ahora mismo lo que más se necesita es estabilidad y una política fiscal incentivadora de la actividad. Por otra parte, los grandes problemas pasan por la economía sumergida tan presente en nuestro país o la necesaria reestructuración de la empresa pública.

Pero aún con los problemas que tenemos, la visión de Miguel Garrido en cuanto a nuestra Comunidad, es que los próximos dos años de legislatura Madrid traerá estabilidad y una reactivación muy beneficiosa que hay que aprovechar. La sociedad empresarial madrileña ha sufrido mucho la crisis, pero es muy dinámica y cree que saldrá con bastante fuerza.

Si no tuvisteis la ocasión de asistir al Desayuno de Trabajo, lo podéis ver aquí:

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies