Emprendedores hay muchos, pero el camino para el triunfo es complicado, sobre todo en nuestro país. Las dificultades para el emprendimiento en España son mayores que en otros países europeos, y eso se hace evidente cada vez de una manera mayor.

Esta teoría se basa en diferentes aspectos, pero el punto de partida se basa en nuestro sistema educativo. El escollo parte desde la formación donde se hace caso omiso de valores tan importantes como el liderazgo, la proactividad, la comunicación, la creatividad, la toma de decisiones o la resolución de conflictos entre otros.

Estos valores que tanto se potencian en la educación de otros sistemas como el americano, pasan desapercibidos en el nuestro y eso se refleja a la hora de emprender un negocio.

Nunca se fracasa, siempre es una experiencia

Otra de los hándicaps que encontramos dentro de nuestro ámbito es el estigma que se atribuye al empresario que fracasa en un negocio. Mientras que en otros países esa experiencia se valora como el tránsito hacia el éxito empresarial por el que casi toda persona que emprende una aventura de este tipo suele pasar, en España supone un auténtico estigma y un drama. Sin entender que ese pequeño tropezón puede ser un escalón de aprendizaje en la búsqueda del éxito.

La facilidad a la hora de constituir un negocio es otro de los grandes problemas a los que se enfrentan los emprendedores. Según la clasificación del Blanco Mundial, nuestro país ocupa el puesto 86 de 190 en facilidad para comenzar un negocio. Un dato muy poco alentardor.

A estos datos hay que sumar las cargas impositivas a las que hay que hacer frente empezando por la cuota de autónomos. Las ayudas tampoco es que alivien el panorama, ya que en la mayoría de las ocasiones no están orientadas a ayudar a micronegocios.

La mayoría de los emprendedores despegan sus negocios con recursos propios o de sus familiares debido a la falta de financiación

Llega el gran momento de la financiación, que en España es escasa y está siendo profesionalizada a una velocidad de vértigo. Cada vez hay un mayor número de fondos de capital riesgo que cuentan entre sus inversores con emprendedores de éxito.

El gran problema en este sentido comienza en la etapa de despegue y crecimiento de la empresa. Debe haber más medidas de respaldo de fondos públicos a la financiación y más fomento a la inversión privada en esa fase. La ley solo permite a los inversores que inviertan en empresas de reciente creación obtener una deducción del 20% en el IRPF. Esta deducción fiscal beneficia la inversión de particulares en startups en capital semilla, pero es limitada y no apoya a aquellos inversores que quieran apostar por empresas más desarrolladas.

No te desanimes, anímate a emprender

A pesar de todo lo dicho anteriormente, el emprendimiento en nuestro país está en auge. La necesidad ha empujado a muchas personas a encontrar un medio de vida creando su propia empresa, simplemente por falta de empleo, y para lograr salir adelante.

Según el Mapa del Emprendimiento publicado en septiembre por Spain Startup la probabilidad de que el primer emprendimiento fracase es del 50%. Y para que empiece a funcionar el 60% de los valientes emprendedores tienen que tirar de sus propios recursos o soportar su lanzamiento con ayuda de familiares y amigos.

Conseguir inversores es muy complicado en el despegue de un negocio, aún no existen los balances ni las proyecciones a futuro. Las ventajas potenciales no son fáciles de ver y por ese motivo la inversión es más complicada.

A pesar de todo ello, el número de emprendedores continúa aumentando.

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